Esperanza
de un mundo donde se respete la vida humana, desde que ella
crece frágil e indefensa en el vientre materno.
Esperanza de que siempre
existan corazones generosos que acojan esa vida cuando es
rechazada y manos que trabajen para que no sea aniquilada.
Esperanza en la llegada de
un día en que los problemas no se solucionen con la
destrucción de quienes no pueden defenderse.
Esperanza de poder continuar
la labor en favor de la vida de los que están por nacer,
a pesar de la indiferencia de quienes no han podido comprender
y del silencio de quienes no han querido ayudar.
Esta es nuestra lucha y este nuestro ideal.
Es la esperanza que cada día hemos querido sembrar.